Cada época ha creado una herramienta capaz de modificar la forma en que entendemos la creación. La imprenta transformó la circulación de las ideas; la fotografía cambió para siempre la relación entre imagen y realidad; el cine introdujo nuevas formas de narrar el tiempo. Hoy, la inteligencia artificial ocupa ese lugar de ruptura.

Columnista: Yael Hervert | Tampa, FL | Julio, 2026
Y con ella regresa una pregunta antigua, aunque formulada con nuevas palabras:
¿qué significa crear?
Cuando la fotografía apareció en el siglo XIX, muchos pensaron que la pintura perdería su sentido. Si una máquina podía capturar la realidad con mayor precisión, ¿qué futuro tendría el pintor? Sin embargo, la pintura no desapareció. En lugar de morir, se liberó de la obligación de representar únicamente lo visible y comenzó a explorar territorios como la abstracción, la emoción y la percepción.
Algo similar ocurre ahora con la inteligencia artificial.
Las máquinas pueden generar imágenes, escribir textos, crear composiciones musicales y producir objetos visuales en segundos. Su capacidad parece desafiar una idea profundamente humana: que la creación es una expresión exclusiva de nuestra imaginación.
Pero quizá el problema está en cómo hemos definido la creación.

En La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica, Walter Benjamin planteó que las nuevas tecnologías de reproducción modificaban nuestra relación con las obras. Para él, una obra poseía una “aura”: una presencia vinculada con su historia, su contexto y su existencia única. La reproducción técnica no destruía necesariamente el arte, pero sí transformaba la manera en que lo experimentábamos. (University of Birmingham)
Casi un siglo después, la inteligencia artificial lleva esa discusión a un nuevo territorio. Ya no hablamos únicamente de reproducir una obra existente, sino de generar nuevas imágenes, sonidos y textos a partir de enormes cantidades de información.
La pregunta entonces cambia: si una máquina puede producir una imagen, ¿esa imagen posee una experiencia detrás?
John Berger, en Ways of Seeing, reflexionó sobre cómo las imágenes nunca existen aisladas: siempre están rodeadas por una historia, una cultura y una forma particular de ser observadas. Una obra no significa únicamente por lo que muestra, sino por la manera en que aprendemos a mirarla. (Ways of Seeing)
Tal vez ese sea uno de los grandes desafíos de la era de la inteligencia artificial. No estamos entrando en un mundo con pocas imágenes, sino en uno donde las imágenes son infinitas. El problema ya no será producir más, sino encontrar aquello que realmente merece nuestra atención.
La filósofa e investigadora Margaret Boden ha señalado que la creatividad puede entenderse desde diferentes dimensiones, como la combinación de ideas existentes, la exploración de posibilidades y la transformación de conceptos. Su trabajo sobre creatividad e inteligencia artificial abre una pregunta fundamental: aunque una máquina pueda producir resultados sorprendentes, ¿posee intención, conciencia o una experiencia propia del mundo? (PhilPapers)
Porque una obra de arte nunca ha sido solamente un resultado.

Detrás de una pintura existe una vida. Detrás de una canción existe una memoria. Detrás de una película existe una manera particular de observar la existencia.
El arte nace muchas veces de aquello que escapa a la eficiencia: una obsesión, una pérdida, una contradicción, una pregunta que permanece sin respuesta. La creación humana no siempre busca optimizar; a veces busca comprender.
Por eso quizá el futuro del arte no dependa de competir contra las máquinas, sino de recuperar aquello que vuelve significativa una obra: una mirada.
En un mundo donde cualquier persona puede generar miles de imágenes en segundos, la verdadera diferencia estará en quienes tengan algo que decir.
La inteligencia artificial puede convertirse en una nueva herramienta creativa, como alguna vez lo fueron la cámara fotográfica, el sintetizador o el software digital. Pero la herramienta nunca reemplaza la pregunta esencial del artista:
¿Por qué crear algo que antes no existía?
Mientras sigamos buscando respuestas sobre quiénes somos, qué sentimos y qué mundo queremos construir, el arte seguirá siendo necesario.
Porque antes de ser una técnica, el arte es una forma de estar vivos.
Catarxis
Revista de arte y creatividad
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