Durante mis años de estudio y práctica espiritual y esotérica, me he encontrado con diferentes perspectivas sobre el enojo. Principalmente se le ve como este monstruo al que se debe vencer: una emoción que se debe ignorar, superar e incluso reprimir o dominar. Y eso siempre me hizo sentir profundamente intrigada.
Sobre todo, al ir educándome más acerca de lo que son y no son las emociones, yo pensaba: bueno, si las emociones sólo son información y no son ni buenas ni malas, ¿por qué en los espacios espirituales las seguimos clasificando así? Como de alta vibración o baja vibración.
Para mí, eso seguía siendo una escala de emociones aceptables e inaceptables. Y bueno, si se han dado el permiso de sentir enojo, no me parece que sea para nada vibrar bajo… yo siento hasta una erupción de energía.
Columnista: Marcela Ferriño Morillón | Ramos Arizpe, MX | Mayo 2026
Cuando el enojo se vuelve el vehículo de tu voz
Por lo menos en mi experiencia, que es desde donde mayormente me doy permiso de escribir, el enojo ha sido ese vehículo de cambio. Ha sido ese transporte donde iba montado mi ¡No!
Ha sido el lugar al que me subí para poder recuperar mi voz, mi autonomía y el motor de mi transformación.
Cuando la tristeza me informaba que no estábamos en un lugar recíproco o justo, llegaba el enojo para darme ese segundo de coraje necesario para decidir un camino diferente.
En consulta.
El tema aquí es que el enojo es necio: no se va. Se queda acampando en el cuerpo, en la mente, en el estómago, en los intestinos, en los hombros, en la espalda.
He visto en consulta enojos tan viejos que se fusionaron con la tristeza y se vuelven aplastantes, debilitantes. He visto enojos tan reprimidos que convierten a una persona en tapete, donde se prefiere usar el enojo como riendas contra las propias necesidades.
También he visto al enojo ser cerillo y gasolina cuando uno se deja envolver sólo por él, porque es seductor también. Y puedo entender por qué incluso maestros espirituales antiguos y modernos le tienen ese miedo disfrazado de respeto.
Sobre todo, muchas corrientes influenciadas por la llamada new age han buscado aniquilarlo, con esta creencia poco sabia de que es únicamente una fuerza de destrucción y no de transmutación.
La integración de la sombra: aceptar lo incómodo también es espiritual
Cuando empecé a buscar una conexión más profunda conmigo, para conocerme e ir perfeccionando mi práctica espiritual, llegué al hermoso trabajo propuesto por Carl Gustav Jung llamado integración de la sombra.
La sombra, como arquetipo, es ese conjunto de partes de nosotros que tratamos de esconder, incluidas las reacciones a nuestras emociones incómodas.
Y es que esta palabra es clave: reacción.
Ese es el detalle… la reacción de uno, no la emoción incómoda en sí.
¿Vamos entendiendo?
Aprender a hacer una pausa, Cuando el enojo toca la puerta.
Y la pregunta del millón: si el enojo es una emoción y por lo tanto no es buena ni mala, entonces ¿Cómo carajos puede ser un vehículo para la espiritualidad?
Aquí tenemos una respuesta de esas que se leen súper simples, pero que en la práctica son bastante retadoras. De esas respuestas que, cuando se aplican, te hacen crecer.
Cuando el enojo toca la puerta, lo primero que tenemos que hacer es pausar.
Así es, mis estimados lectores: hacer una pausa y darle entrada. Permitirle habitar el espacio y, en esa pausa, preguntarle:
¿Qué me vienes a informar?
¿Por qué me vienes a visitar?
¿Qué no estoy viendo?
Y permitirle desahogarse.
Habitar el enojo requiere espacio: espacio físico de otras personas, espacio mental y espacio emocional para no querer cubrirlo con otra emoción o, peor aún, con la racionalización, la justificación o la represión.
El enojo tiene un elemento físico muy potente, por eso puede llegar a lastimar. Pero también se puede encaminar hacia formas de expresión más enriquecedoras, y desde ahí accionar cambios.
3 formas de procesar de forma segura el enojo.
Bailar.
Cantar.
Escribir exactamente que sientes y todo lo que estas pensando, después de eso puedes romper la hoja y tirarla a a basura.
Reconocer que los cambios importantes en la vida personal y en la sociedad vienen del enojo bien manejado lo integra en una práctica espiritual más honesta y completa que sólo buscar las good vibes.
Les invito a que seamos como el mitológico fénix: que si alguna vez nos dejamos consumir por el enojo, que sea para un renacimiento espectacular.
Catarxis
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