Hay cineastas que filman el recuerdo. Gariné Torossian lo corta con tijeras.
Columnista: Yael Hervert | Tampa, FL | Julio 2026
Beirut, 1970. Padres armenios. La infancia en Bourj Hammoud se corta en 1978, cuando la guerra civil libanesa obliga a la familia a huir —primero un campo en Chipre, después Toronto. Llegan sin hablar inglés. Años más tarde, a los 17, Torossian conoce al cineasta Atom Egoyan en el Centro Comunitario Armenio de Toronto. Ese encuentro va a definir buena parte de lo que viene.
En 1993 filma Girl From Moush. Seis minutos. Sin haber pisado nunca Armenia. La técnica es casi artesanal: fotografías fijas, filmadas, después literalmente desgarradas y vueltas a montar sobre otra tira de película. Como quien teje un tapiz a mano, pero con tijeras y fuego.
El título sale de una canción —se lo señaló una empleada en una tienda de discos— sobre la antigua ciudad armenia de Moush. Pero el disparador real fue otra cosa: una conversación con Egoyan, que acababa de terminar Calendar, sobre un fotógrafo de la diáspora que viaja a Armenia a retratar iglesias para un calendario comercial. Torossian imaginaba ese viaje como algo hermoso. La experiencia de Egoyan no lo fue. La realidad rara vez es romántica.
También aparece el rostro de Sergei Parajanov, el cineasta georgiano-armenio. Torossian lo llama, sin rodeos, el único que representa la Armenia que ella quiere ver. La Armenia de su cabeza. Y después, terminada la película, admite algo más incómodo: que todo era apenas eso, un sueño, una fantasía sobre un país que tal vez nunca iba a conocer.
Ella misma se resiste a las lecturas políticas. No hay narrativa política ni religiosa deliberada en la selección de esas imágenes, insiste. Son, dice, íconos estéticos y culturales. Bellos de mirar. Históricos y atemporales a la vez. Pero después se contradice un poco —o se completa, más bien— cuando reconoce que esas mismas imágenes, presentes en tantas casas de la diáspora armenia, hablan de algo colectivo. Algo que no es solo suyo.
Girl From Moush se estrena en el Panorama de la Berlinale de 1994. Gana como mejor cortometraje en Melbourne. Décadas después, ya instalada en Armenia, Torossian filma An Inventory of Some Strictly Visible Things (2017). Puestas una al lado de la otra, las dos películas dejan una lección incómoda: ni siquiera el regreso físico alcanza para recuperar la geografía que construyó la memoria.
No hay origen estable en el cine de Torossian. No hay territorio de retorno. Lo que hay es una memoria diaspórica que se niega a quedarse quieta en ningún mapa.
Referencias:
-Proyecto IDIS — https://proyectoidis.org/garine-torossian/
-Hyperallergic — https://hyperallergic.com/514292/garine-torossian-girl-from-moush/
-Berlinale — https://www.berlinale.de/en/2019/programme/201911919.html
-Wikipedia — https://en.wikipedia.org/wiki/Garin%C3%A9_Torossian
-Mike Hoolboom — https://mikehoolboom.com/?p=132
-Canadian Film Institute — https://www.cfi-icf.ca/publications-elective-identities-1/2018/1/26/way-back-home-finding-the-girl-from-moush-in-the-girl-from-toronto
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