Jorge Humberto Tapia Pérez es neurocirujano: su oficio es intervenir el cuerpo. En Lo que hacemos con el dolor, una serie de siete obras fechadas entre 2016 y 2026, se ocupa de otro dolor, el que deja una ruptura, el que se queda en los vínculos y en la memoria. La serie no propone superarlo. Propone algo más incómodo: preguntarse qué hace uno con él.
Columnista: Yael Hervert | Tampa, FL | Octubre 2026
Tapia Pérez nació en San Luis Potosí en 1983 y vive y trabaja en Schweinfurt, Alemania. Su práctica cruza medicina, mitología, memoria y experiencia personal, con el cuerpo como espacio de vulnerabilidad. Su imaginario se alimenta de la cosmovisión mexicana, la poesía náhuatl y la historia del arte, filtrados por la distancia del país de origen.
Siete estaciones
La serie está pensada para recorrerse en orden: del quiebre a la reparación, del conflicto a la complejidad de las relaciones, hasta una forma nueva de habitar la propia vulnerabilidad.


Los títulos cuentan su propia historia. La serie arranca en español y avanza hacia el alemán y el inglés, el mismo trayecto de quien construye su vida lejos de su lengua materna. Y a mitad del recorrido aparece la física: el entrelazamiento de dos partículas que ya no pueden describirse por separado, y el problema de tres cuerpos cuyas órbitas se vuelven imposibles de predecir. Son metáforas exactas para el amor, escritas por alguien formado en ciencia.
Lo que queda
Entre la primera obra y la última pasan diez años, y una de las piezas de 2016 volvió al taller en 2025. El dolor, sugiere la serie, no se cierra: se retrabaja. En palabras del propio artista,
“no se trata de superar el dolor, sino de preguntarnos qué hacemos con él”.
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